El radón es un gas radiactivo natural, incoloro e inodoro que tiene su origen en la desintegración del uranio presente en suelo y rocas. Es difícil de detectar a través de los sentidos, dadas sus características, lo que lo convierte al radón en un peligro invisible para la salud.
El radón es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el segundo motivo de causa de cáncer de pulmón, detrás del tabaco, y la primera causa en personas no fumadoras. De ahí la importancia de conocerlo, medirlo y ponerle freno.
¿Dónde se encuentra el radón?
El gas radón se encuentra en el subsuelo y se acumula en espacios cerrados. Por ello, el principal acceso de este hacia el interior de edificios se produce por fisuras en los cimientos, huecos alrededor de tuberías, sumideros, desagües y poros en las paredes de hormigón y otros materiales de construcción
Principales lugares donde se concentra:
- Viviendas. Sobre todo en plantas bajas, sótanos y semisótanos debido a su cercanía al suelo.
- Centros de trabajos
- Edificios públicos. Colegios, guarderías, oficinas, hospitales
- Construcciones mal ventiladas
- Edificios sellados. Las casas muy aisladas pueden retener el gas radón con mayor facilidad
Esta acumulación de gas radón puede alcanzar niveles que supongan un grave riesgo para la salud si no se implementan medidas para mitigarlo.
Zonas afectadas por gas radón en España
Según el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) las zonas más afectadas son Galicia, Castilla y León, Extremadura. Comunidad de Madrid (zona norte) y algunas zonas de Andalucía.

¿Qué provoca el gas radón?
La principal consecuencia de la exposición al gas radón es el aumento del riesgo de padecer cáncer de pulmón. De hecho, la OMS lo sitúa en la segunda causa de este cáncer después del tabaco.
El radón afecta a los pulmones al liberar partículas radiactivas que, al inhalarse, se depositan en el tejido pulmonar, dañando el ADN de las células. Este daño se traduce en mutaciones, aumentando así el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Normativa y obligaciones para regular las emisiones de radón en España
El Real Decreto 1029/2022 Regula la protección contra el radón en lugares de trabajo, estableciendo el umbral en 300 Bq/m³ y detallando las obligaciones de medición y reducción de la exposición.
- Código Técnico de la Edificación (CTE) – DB HS 6: Aplica a obra nueva y rehabilitaciones, exigiendo la evaluación del riesgo de radón en municipios de Zona 1 y 2 y la implementación de medidas si se supera el umbral de 300 Bq/m³.
- Instrucción IS-33 y IS-47 del CSN: Guían los criterios radiológicos y los procedimientos obligatorios de medición, respectivamente, en lugares de trabajo, detallando cómo y cuándo medir.

¿Cómo podemos medir el radón?
La medición de este gas se realiza mediante detectores específicos que determinan en Bequerelios por metro cúbico (Bq/m³) la concentración de radón que hay en la estancia. Encontramos:
- Detectores pasivos para medición a medio y largo plazo. Se colocan durante largos periodos de tiempo (mínimo 3 meses) y se envían a un laboratorio para su análisis. Estos detectores son los ,más recomendados para mediciones oficiales.
- Detectores pasivos. Funcionan con electricidad o a batería, ofreciendo una medición inmediata y continua. Suelen emplearse para seguimiento pero no son igual de válidos a efectos oficiales.
El gas radón es invisible, no así su impacto. Su medición es sencilla, no exige de grandes acciones y permite prevenir. Tu salud no admite demoras. Saber qué estamos respirando en los lugares donde más tiempo del día pasamos debería ser una prioridad. Es el primer paso para protegernos.

